El Alba del Día. Romanos 13:11-14.

13 de mayo de 2007

 

Introducción. Lea Romanos 13:11-14. En este pasaje el apóstol usa la escena del alba del día para ilustrar una gran lección de vida de la Biblia. Se presenta la escena de la madrugada temprana. La oscuridad de la noche está para comenzar a levantarse. La negrura está para cambiarse a gris. La luz está para entrar. Un gran ejercito de solados está dormido, y como la mañana comienza a alborear, se oye la llamada clara del toque de la corneta de guerra. El toque de corneta manda a los solados dormidos que se despierten, que se levanten, que se quiten de la ropa de la noche, y vestirse con armadura.

            En las palabras del apóstol, tenemos nuestro toque de corneta - una llamada para despertarnos, levantarnos, vestirnos, para prepararnos por el día que viene. El apóstol presenta cuatro puntos necesarios por el día.

 

I.         Hora de levantarnos del sueño ha llegado. “11Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño;” Este es el sueño de flojera, de cuidado, de seguridad carnal y material. La llamada es urgente y imperativa.

            A.        “12La noche está avanzada,” El tiempo para dormir ya pasó - Por el cristiano siempre el tiempo para dormir está pasado. Ya había dormido demasiado. ¡Levántese! Nunca más puede el cristiano dormir con el sueño de indolencia, de descuidado.

 

            B.        “12b y se acerca el día.” El día es el tiempo para trabajar, para batallar, para recibir el galardón de la batalla.

                        1.         “11 porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.” La salvación es segura cuando obedecemos “del corazón.” Romanos 10:8-10.

 

II.       Ropa de trabajo. Cuando nos despertamos y nos levantamos, tenemos que pensar en nuestra ropa de trabajo, nuestra armadura. Considerémonos:

            A.        Considerémonos lo que tenemos que dejar: “12medio Desechemos, pues, las obras de las tinieblas,” Estos son la ropa de la noche, la ropa de las cuales los hombres tienen vergüenza para llevar durante el día. John 3:19. “19Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Colosenses 3:5-11.

 

            B.        Considerémonos de lo que tenemos que vestirnos: “12b y vistámonos las armas de la luz.” “Las armas de la luz” implica que el cristiano es un solado, que tiene una batalla en que tiene que pelear. “De la luz” indica la naturaleza de la batalla - que es batalla de justicia.

                        1.         En otra carta el apóstol Pablo describe la armadura del cristiano en más detalla. Efesios 6:13-19.



 

III.      La manera de caminar.

            A.        Descrita en la positiva. “13Andemos como de día, honestamente;” Debemos andar como anduvo Jesús - en pureza, en amor, en sumisión humilde a la voluntad de Dios. 1 Juan 2:6. “ 6El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” Hechos 10:38. “ 38cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

 

            B.        Descrita en la negativa. “13b no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,” Estos son obras clases:

                        1.         Indulgencia, desenfrenos, consentirse con de los actos sensuales.

                        2.         Consentirse de indulgencia de los pensamientos y deseos injustos e impíos.

                        3.         Indulgencia de hechos de odio.

 

IV.      Provisiones buenas y necesarias, y cosas prohibidas.

            A.        Necesidad mandada. “14sino vestíos del Señor Jesucristo,” Cristo aquí está descrito como ropa bonita, ropa de pureza, ropa de ternura. Gálatas 3:26-27. El que se viste de Cristo está bien preparado. 2 Timoteo 3:16-17.

 

            B.        Lujuria prohibida. “14b. y no proveáis para los deseos de la carne.”

                        1.         Tenemos que considerar y proveer por las necesidades del cuerpo, pero no gratificar, satisfacer, conceder a los deseos de la carne.


Conclusión. Cuando llevamos a cabo este plan de 4 puntos, seremos preparados por el día - el día del Señor, el alba de la eternidad. ¡Hemos dormido demasiado! Despertémonos. Vamos a vestirnos en la armadura del Señor para adelantarnos en el reino de Dios y derrotar el diablo y sus fuerzas.



                                                Que Dios siga les bendiciendo ricamente. Su servidor Jim Culpepper